miércoles, 14 de julio de 2010

La dramaturgia local necesita montajes


La dramaturgia jalisciense pasa por un bache. Los directores de teatro no voltean a ver a los escritores locales y esto ha originado que sean pocas los montajes sobre los escenarios. Como ejemplo, la Muestra Estatal de Teatro.

La producción teatral jalisciense está en constante crecimiento. Así lo hacen constar el número de estrenos y el surgimiento de nuevas compañías. Se habla, incluso, de un cambio generacional con el arribo de grupos más jóvenes que prefieren salirse del teatro y llevar sus propuestas a foros no convencionales. Es más: se presume que Jalisco será este año sede de la Muestra Nacional de Teatro. En contraste, la dramaturgia local brilla por su ausencia. Sí, hay más grupos, pero para subir al escenario prefieren echar mano de obras escritas por dramaturgos foráneos. Como ejemplo, la Muestra Estatal que arrancó el viernes pasado: de los 25 montajes que integran el programa, pocas son las escritas por autores locales.

“La dramaturgia local está como trabada. Es lo que está pasando. No están surgiendo dramaturgos. Hay recelo, desconfianza de parte de los directores para la dramaturgia local. Y con razón, porque no hay productos del gusto de los creadores”. La voz es de Teófilo Guerrero, autor de obras como Café para intelectuales y A+B, el amor por sobre todo. El también actor y director de teatro afirma que se ha entrado en una dinámica negativa, donde los directores no voltean a ver a los dramaturgos locales porque no consideran buenas las obras, “pero si nosotros como dramaturgos estuviéramos todo el tiempo activos, nuestros trabajos responderían a sus expectativas, intereses y necesidades. Es un círculo vicioso, y me preocupa que no haya visos de mejoría.

Por su parte, Jorge Fábregas, dramaturgo y crítico teatral, explica que la dramaturgia jalisciense está sana “desde el punto de vista de la producción”. Donde flaquea, añade, es en el surgimiento de nuevos autores. “Hay un hueco generacional de los escritores, que más bien han preferido otros géneros”. Y añade que es una situación particular en Jalisco, ya que aun cuando se sigue escribiendo, no se está haciendo en la misma proporción que en otros estados del país. Sobre la ausencia de obras de autores locales sobre los escenarios, el autor de Viaje de tres señala tres causas: “La falta de relaciones directas con los directores y los grupos. También puede ser la falta de calidad, desde luego. Y también la gran competencia que un autor de teatro tiene contra una historia milenaria: un director puede escoger textos de hace miles de años. Hay un gran almacén de textos de dónde escoger”. En ese sentido, Teófilo Guerrero señala que es necesario que los directores se acerquen a los dramaturgos y que juntos vean el teatro como un proceso, un diálogo.

“Es un problema complejo. No sólo de la dramaturgia, sino del teatro completo”, afirma José Ruiz Mercado, quien agrega que uno de los factores que ha contribuido a agrandar la distancia entre dramaturgos y directores es la falta de un centro de investigación teatral. “¿Dónde está ese lugar donde se puede conocer a los autores, ver qué están produciendo, cuáles son sus estilos, sus temas y que, con base en eso, un director pueda seleccionar alguna obra? Es una carencia que tenemos y que es responsabilidad de las universidades”, sentencia el autor de La noche y La balada de Cata y Manuel.

Otro factor que incide en el fenómeno es la falta de publicaciones. Y en esa línea tanto Guerrero como Fábregas y Ruiz Mercado coinciden. “A mí mucha gente me ha hablado a partir de las publicaciones, pero son pocas las editoriales que se interesan por publicar teatro. Destaco el trabajo de Arlequín”, dice Teófilo. “Estoy convencido del drama como género literario. No me parece que exista sólo en la medida de que es montado, porque igual lo toma un director mediocre y flaco favor. Las publicaciones son una forma de que se conozcan las obras”, añade Fábregas. “No se está publicando, pero tampoco montando. La publicación debiera ser simultánea al montaje”, explica José Ruiz Mercado.

Los tres dramaturgos también coinciden en señalar que el problema sólo se está presentando en Jalisco. La dinámica, dicen, es distinta en otros estados, donde están surgiendo nuevos dramaturgos que ven sus obras en escena. No obstante, Teófilo Guerrero prefiere poner buena cara y señala que “en algún momento terminará este ciclo y vendrá algo bueno”. Y es que, añade, por más que se quiera hablar de una bonanza escénica, “un movimiento teatral no puede darse integralmente sin la dramaturgia. Si no aprendemos a verlo así, si no reconocemos el teatro como un hecho colectivo, no saldremos del bache”.
Guadalajara, Jal.

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