jueves, 27 de mayo de 2010

Una derrota muy costosa

En 1848, como consecuencia de la guerra con Estados Unidos, nuestro país perdió, además de Texas, Nuevo México y California

El 16 de septiembre de 1847, las tropas norteamericanas ya habían tomado la ciudad de México (su estancia se prolongaría nueve meses). Además de Texas, México perdió Nuevo México y California, y recibió una compensación de 15 millones de pesos por los daños sufridos.

“Algunos liberales radicales pensaban que la anexión de todo México a Estados Unidos era la solución que permitiría implantar las instituciones liberales en nuestro país, y militarmente se hubiera podido conseguir dicha anexión, pero a los norteamericanos sólo les interesaba el territorio no poblado. Cuando el representante de Estados Unidos, Nicholas P. Trist, vino a negociar la paz, se percató de las penalidades de México y entendió que, si la guerra seguía, su país tendría que anexarse todo México. El general norteamericano Winfield Scott, comandante de las fuerzas que ocuparon la capital mexicana y que escribía los partes de guerra para sus superiores, manifestó esa preocupación que a la postre reviviría el conflicto interno entre el Norte y el Sur”, afirma Marcela Terrazas, investigadora del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Nacional.


En busca de más territorio

El Tratado Guadalupe-Hidalgo, firmado el 2 de febrero de 1848, fijó la nueva frontera. Se estableció el río Bravo como la nueva línea divisoria entre Texas y México; sin embargo, debido a que la guerra había sido inesperadamente exitosa, algunos ultraexpansionistas norteamericanos empezaron a pedir más territorio.

“Pensaban que el tratado les otorgaba poco. Por otra parte, recién terminada la guerra se descubrió oro en la Alta California, lo cual desató el fenómeno conocido como la ‘fiebre del oro’, es decir, la llegada de gente de todas partes del mundo en busca del preciado metal. Si Estados Unidos ya era un país de inmigrantes, California era la Babel de América... Muchas personas no lograron enriquecerse y surgió el fenómeno del filibusterismo: se formaron grupos integrados por individuos de varias nacionalidades que se lanzaron sobre nuevo territorio. Hubo expediciones a Baja California y Sonora. Nuevamente se recurrió al argumento de que, como los mexicanos seguían teniendo gobiernos dictatoriales, había que liberarlos, instaurar la democracia entre ellos y por ahí fundar una República de Baja California y Sonora para luego incorporarla a la Unión Americana. Es decir, no cesaba el impulso de expansión”, explica la especialista.


Venta de La Mesilla

Ese impulso, no obstante, se topó con un gobierno norteamericano que estaba dispuesto a adquirir más territorio mexicano, pero por la vía de la negociación. La crisis política y la “cruda moral” que había dejado la guerra con Estados Unidos trajeron como consecuencia una reflexión de los grupos ilustrados sobre el futuro del país, pero no la paz a México.


Tanto los liberales como los conservadores creían que Antonio López de Santa Anna era el único político que tenía la suficiente capacidad de convocatoria para lograr la unidad nacional, y entonces lo mandaron traer de su exilio en Jamaica.


Así, La Mesilla, un territorio ubicado en el norte de Chihuahua y Sonora, se vendió en un momento muy difícil para nuestro país.

Estados Unidos deseaba comprar desde Tamaulipas hasta Baja California, pero López de Santa Anna sólo accedió a venderle La Mesilla. Con todo, el político mexicano, que estaba ligado con grupos muy poderosos, no dejó pasar la oportunidad para hacer varios negocios sucios...


“El gobierno norteamericano había planeado adquirir Tamaulipas, Coahuila, Nuevo León, Chihuahua Sonora y Baja California. El Norte de la Unión Americana tuvo conocimiento de las negociaciones y las consideró un complot expansionista del Sur. Además, había interés en construir una vía transístmica en Tehuantepec y un ferrocarril sureño que llegara hasta San Diego, California, pero había también quienes se cuestionaban: ‘¿por dónde debe pasar el ferrocarril a California: por el sur, el centro o el norte? Éste era el clima previo a la Guerra de Secesión estadounidense”, dice Terrazas.

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